Es muy común en todo tipo de personas los dolores cervicales y en los últimos años ha aparecido una nueva afección, la fibromialgia, un término acuñado desde 1.976 del latín fibra, que se refiere al tejido conjuntivo, del griego mio, músculo, y algia, dolor.

 

Con nuestra experiencia en Artropos de tratar a miles de pacientes, siempre hemos identificado la fibromialgia como un conjunto de síntomas debidos a una afección en las últimas vértebras cervicales C5, C6, C7, y primeras vértebras dorsales D1 a D5, éstas afecciones pueden ser debidas a un artrosis cervico-dorsal, a una hernia discal entre esas vértebras, o a un aplastamiento de alguna de esas vértebras, que hace que los agujeros de conjunción que hay entre las vértebras para que salgan las raíces nerviosas sean más pequeños, con el consiguiente pinzamiento de esas raices nerviosas que provocan los síntomas de la fibromialgia.

 

También hemos identificado la fibromialgia con alguna contractura crónica de los trapecios que no desaparece con los masajes ni fisioterapia, y que pueden llegar a pinzar también esos nervios produciendo los mismos síntomas.

 

De las primeras vértebras cervicales nacen las raíces nerviosas que van a la cabeza y que se insertan en la base occipital del cráneo, y los síntomas como mareos, dolores de cabeza, migrañas, falta de equilibrio y otros pueden ser debidos, entre otros, a una artrosis o artritis en las primeras vértebras cervicales que pinzan las raíces nerviosas que van a la cabeza o a una inflamación de las inserciones occipitales de los tendones de los músculos que mueven el cráneo.

 

De la últimas vértebras cervicales nacen las raíces nerviosas que van hacia las manos, y cuando hay una artrosis o artritis de esas vértebras cervicales, es muy común que provoquen un adormecimiento y hormigueo en las manos.

 

Todos estos síntomas de las afecciones cervicales y de la fibromialgia se tratan de la forma más eficaz, natural y duradera conocida con la termpercusión, porque tratamos LA CAUSA directamente con la termopercusión en las vértebras y músculos afectados o en las inserciones occipitales, regenerando lo máximo posible los tejidos dañados, bajando la inflamación que se ha producido y que provoca el pinzamiento de esas raíces nerviosas, y consecuentemente aliviando o curando todos los síntomas, dependiendo del estado de cada paciente, de la forma más natural y duradera posibles.